La visita del presidente de Irán a la universidad de Columbia en Nueva York ha generado toda una reacción a manera de opiniones, manfiestos, declaraciones, movilizacionesy protestas.
Yo no me puedo quedar atrás.
Declaró que en Irán la homosexualidad no existe: "No tenemos eso en nuestro país"
Yo, en mi calidad de Alteza Cachondísima del Principado de Acapulco, aprovecho la inercia discursiva para declarar que en los territorios sobre los que recae mi extrema Soberanía, tampoco hay homosexuales. Tenemos un chingo de putos, mayates, locas, leandros, jotos, come venas, janitos, chepinas, muerde almohadas y traga habas; pero homosexuales, ni madres.
Al menos no los he visto.
Hace poco en escuché de un sacerdote retrógrada e imbécil que nacer homosexual no es pecado; en cambio, practicar el homosexualismo sí es condenable. ¡Ah, chingá, chingá! ¿Se puede ser pintor sin jamás haber pintado? Osea que el ser no tiene pedo, sino el hacer es lo que te vuelve condenable. Además, ¿qué no el pecado es en obra y también en pensamiento? (lo que sí debería ser pecado es decir inconsistencias estúpidas)
Ya entendí, esos juicios provienen de las mismas personas que creen que por pagar predial caro son más ciudadanos que los millones de asalariados que sin saberlo reciben su sueldo ya rasurado por las retenciones del ISR ("El problema de este país, brother, es que los ni los asalariados ni los ricos pagan impuestos". El problema de este país, BRO-THER, es que hay pendejos como tú que ven en López Dóriga y Paty Chapoy a los "verdaderos representantes del pueblo de mexicano").
Reitero que en Acapulco no hay homosexuales. O son muy pocos, desgraciadamente.
La práctica de la homosexualidad, como la de toda minoría identificada, requiere asumir una posición firme, valiente, honrosa y digna. De manera tal que haga consecuente la toma de una libre elección (ya sea en relación a las preferencias sexuales, musicales, estéticas, de vestimenta, de ocio, de estado civil, o la que sea) con un estilo de vida. Lo que sí resulta ofensivo es ver a un heterosexual defendiendo el derecho a discriminar. En cambio, virtuoso resulta un homosexual cuando levanta la mano para asumir una posición socialmente costosa. Eso, amigos míos, requiere de mucho más valor y dignidad que la mostrada al rascarse las pelotas en señal de hombría.
Cuando veo a un grupo de leandros escandalosos y provocadores (de los que sí tenemos en Acapulco) esforzándose por hacerte sentir incómodo, me da coraje por los pocos homosexuales a lo que he tenido el gusto de conocer, quienes resienten la infinidad de prejuicios y clichés.
Igual coraje siento ante los pueblerinos que ya no saben como se come una torta de relleno ("si te conocí cuando correteabas cuchis, mano"),pero hacen alharaca de todo el mundo que les ha dado sus infinitos viajes por Europa . O pior, los que toman un folclor artificial, como señal de extrema tolerancia y entendimeinto de "lo diferente". ("si yo no tengo pedos con los homosexuales; wey, yo hasta compro maquillaje para hombres...")
Ante la declaración de que en Irán no hay homosexuales, me compadezco. Seguro ese fue el tono del presidente iraní: compasión. Debe estar frustrado de que en su país no exista coraje para llevar un estilo de vida particular con el garbo requerido. Eso es, pues ante la ausencia de coraje (y principalmente bajo el yugo genocida de condiciones políticas nefastas) se puede explicar tener a un imbécil como ese de presidente.
En Milenio se rescata una fotografía en la que aparece una pancarta que repudia a Ahmadineyad por lo siguiente:
1.- Maniac
2.- Terrorist
3.- Killer
AND A REAL BAD DRESSER
No hay que ser tan duros con el dictador. Él lo ha dicho: no hay homosexuales en Irán. De lo contrario tendría muchas más nociones de estilo y vestimenta. Pues si algo caracteriza a la comunidad homosexual (y por consecuencia a los lugares en los que se encuentra arraigada) es un alto sentido del "buen vestir". Pobre. Más que odiarlo, hay que compadecerlo.
Para finalizar sólo quiero dejar en claro que los apelativos utilizados previamente (leandros, jotos, locas...) son adecuados para distinguir a los homosexuales de las caricaturas de la doble moral: intolerantes, racistas, mustios e hipócritas. A ellos no sería digno llamarles homosexuales; de la misma manera que no a todo varón le es propio el apelativo caballero.
Aquí yacen los restos de Vidal Mendoza.Vivio 45 años. Fue clavadista de la Quebrada, combatiente en las 6 invasiones a Irak, D.J. en Ibiza y St Tropez, padre de nueve hijas, defensor de ballenas en el Mar de Cortés, y sobre todo enamorado de sus amigos y de sus mujeres. Le sobreviven Thom Yorke y Jack White, con quienes formó "The Anonymous, The Annoying and The Handsome", el grupo de Rock más importante en la historia de la música popular.
"El que tenga cochi, que lo amarre; el que no, pues no"
"El que tenga cochi, que lo amarre; el que no, pues no"
Stuck Inside Of Mobile With The Memphis Blues Again de Bob Dylan (Blonde on Blonde, 1966)
Oh, the ragman draws circles
Up and down the block.
I'd ask him what the matter was
But I know that he don't talk.
And the ladies treat me kindly
And furnish me with tape,
But deep inside my heart
I know I can't escape.
Oh, Mama, can this really be the end,
To be stuck inside of Mobile
With the Memphis blues again.
Well, Shakespeare, he's in the alley
With his pointed shoes and his bells,
Speaking to some French girl,
Who says she knows me well.
And I would send a message
To find out if she's talked,
But the post office has been stolen
And the mailbox is locked.
Oh, Mama, can this really be the end,
To be stuck inside of Mobile
With the Memphis blues again.
[...]
Up and down the block.
I'd ask him what the matter was
But I know that he don't talk.
And the ladies treat me kindly
And furnish me with tape,
But deep inside my heart
I know I can't escape.
Oh, Mama, can this really be the end,
To be stuck inside of Mobile
With the Memphis blues again.
Well, Shakespeare, he's in the alley
With his pointed shoes and his bells,
Speaking to some French girl,
Who says she knows me well.
And I would send a message
To find out if she's talked,
But the post office has been stolen
And the mailbox is locked.
Oh, Mama, can this really be the end,
To be stuck inside of Mobile
With the Memphis blues again.
[...]
Notas de bitácora de un festival de verano
En eterno agradecimiento a La Purpurina con sabor a Aparello, porque de piedras y de música se sostiene el mundo
Unas breves horas son suficientes para reafirmar que la noche del verano madrileño es aburrida e insípida (¿por qué no hay música en las terrazas? - Pues porque hay vecinos, simplemente. - Pues que vecinos tan simplones.)
Madrid, día 2: había que regresar al maestro Velázquez. Misión cumplida y admiración reiterada: La Fragua de Vulcano es una chulada (¡hasta a los dioses les pintan el cuerno!)
Cerveza en un lugar tradicional madrileño: montadito de salmón maravilloso. El bonito ni es bonito ni es especial, es atún en lonchas grandotas. Es que no conocen el atún fresco. No hay que decirlo mucho, porque se ofenden.
Un madrileño de los que enamoran (gato viejo, viejo genial) entra al lugar. En automático me dice: ¡Hey tú! Eres cubano o qué. - Sí claro, qué no se ve. - Contesto con una ligereza tan artificial como inverosímil. Pues canta, baila, joé. - Dice imitando una salsa o un merengue o no sé qué. Reímos en sincronía.
Maleta recuperada.
Por la noche, un Pub que me trae buenos recuerdos: cerveza, caballito de bourbon. Imágenes que se repiten. Compañía amorosa. Mirada extraña (será que engordó, que el cuello lo tiene más ancho o es sólo la cabeza pelona lo que es diferente). Cuenta que no me permite pagar un bartender en honor a aventuras pasadas.
La migraña se hace presente. Noche sin dormir. Me di cuenta que los noticieros no tienen mucho que informar en la madrugada.
Madrid/Valencia, día 3: trayecto a Valencia en tren que sirve como mesedora para reponer el sueño. Despierto al llegar a mi destino. Me reprochan los ronquidos ( con comentarios y con miradas).
Valencia me sorprende: tradicional y moderna, calurosa y con aire delgado que sana un poco la migraña. Puerto europeo, pero con aromas gringos. No hay que decirlo mucho, porque se ofenden. Gente amable. Belugas enormes e inteligentes. Morsas en celo.
Carretera a Castellón. Yo pensaba que Chilpancingo era feo. Castellón se la mata.
La migraña regresa con más fuerza. Serruchos en la cabeza. Cada vez más seguidos. Se vuelve insostenible. Renuncio a Bright eyes y a Iggy Pop, con tal de logar reposo cerebral.
La cabeza sigue ardiendo. Intento dormir, no puedo. Toallas húmedas y amorosas en la frente. Cierro los ojos, pero la luz viene de adentro. Una arcada me avienta de la cama. Vómito ácido y corrosivo. Sueño repentino y pesado.
Dia 4, Castellón/ Benicássim: 9 horas después despierto aliviado.
A la playa de Benicássim. ¡No se diga más! Compro los lentes más grandes del stand (Made in China, of course) para evitar que el sol entre por alguna parte. La playa sí que sana.
Regreso a Castellón para una ducha reparadora. En la regadera, nervioso: Wilco a pocas horas. (¿Qué tocarán? ¿ Y si no son buenos? ¿ Y si Tweedy tiene un mal día? ¿Cómo sonarán las rolas del Yankee Hotel?)
Carretera a Benicássim: Muchas vías, demasiadas rotondas; todos los caminos del verano valenciano llevan a Benicássim.
El auto estacionado a 9,758 pasos del recinto. El nervio crece. Desde el puente peatonal se escucha un lánguido altavoz: "por dificultades técnicas, los Klaxons no se presentarán en el escenario verde a la hora programada; lo harán en la carpa fiberfib a las 00: 35". La marquesina que ya es visible, cambia su leyenda: Wilco a las 22: 20: de inmediato una ovación que alcanzo a escuchar.
Superadas las complicaciones con el boleto de entrada. Brazalete colocado. Entrada al recinto: jovencitas en poca ropa, sonrisas coquetas a granel. El festival convierte a Benicássim en Colonia Británica por 4 días. Jugadores de rugby (o al menos de eso tinen pinta) brincando sin parar. Carpas y carpas. Tomo conciencia de la juventud que dejé atrás.
Por reacción auditiva, pido mi primer trago: One big beer, if you please. En carambola me contestan: Sure, five tickets. A mi y a mi ineterlocutor nos vence el asombro en cuanto al idioma. Ostia, es que ya no se sabe. - Me comenta a manera de disculpa.
En ese momento me doy cuenta de que todo será así: Un antifaz. Genuino, pero disfraz al fin.
Nos acercamos al escenario verde a esperar a que empiece a tocar Wilco. A la hora programada, salen puntuales. Tweedy toma la guitarra, se acerca al micrófono para decir un predecible"Buenas noties Benisazzzin, hola Espania". La convocatoria es moderda: la mayoría conformada por adultos contemporáneos, uno que otro veinteañero snob con pinta de novelista y músicos aficionados que imitaban los acordes a la perfección, a la par que anticipaban los cambios de ritmo.
La primeras tres canciones correspondieron a la más reciente entrega del grupo, Sky blue sky, creando un ambiente folk, Dylanesco, country, íntimo ( Americana, dicen los críticos que se le debe llamar).
Sólo con decir que iniciaron con Either way creo que es suficiente. No lo dije en el momento porque se me atoró la voz de la emoción, pero la canción gritaba lo que sentía, sólo que Tweedy lo dijo por mi: Maybe you still love me/ Maybe you don't/Either you will or you won't/ Maybe you just need some time alone/ I will try to understand/Everything has its plan/Either way/I'm gonna stay/ Right for you.
La presentación iniciaba de esa manera, tan personal, tan soñada, tan dibujada que parecía bajo pedido personal.
El ambiente íntimo se mantenía con On and on and on
En vivo, los solos de guitarra de Impossible Germany suenan demasiado intensos, como un corazón abierto a punto de colapsar. Y precisamente porque le siguió I´m trying to break your heart, lo que prendió a los más puristas que no daban crédito a lo bien que sonaba una canción tan compleja (podías advertir como se encontraban las miradas de extraños con la intención de compartir un giño de complicidad en la omnisciencia: "están muy cabrones, pero ya lo sabíamos").
Llegó Spiders y sí que grité: "Spiders are filling out tax returns/Spinning out webs of deductions and melodies.
War on War y A shot in the arm de las más emocionantes y coreadas (comprobando que "We fell in love/In the key of C" es una línea tan espléndida como popular)
Lo restante fue maravilloso también, pero me lo quedo para poder cambiarlo cuantas veces me venga en gana.
Al terminar el concierto, se escuchaba entre el murmullo la petición a que regresaran a tocar Kamera y Jesus etc. Sin embargo, sonaba más a deseo que a reproche. Una presentación así no lo permite.
Nuevos "amigos" valencianos: todos rebasan los treinta. Afables, cálidos, interesados en lo que un mexicano en sus tierras pudiera decir. Como muestra de afinidad me hacen un ofrecimiento de lo más amistoso: Hey, Vidal, no quieres coca. - Me grita con total libertad. No, muchas gracias, estoy tomando whiskey. - Contesto, pensando que me ofrecían refresco para mezclar mi bebida. ¿Seguro? Si te apetece, nos dices.- Me reitera la amabilidad mientras asipra cantidades industriales de polvo. Me siento como un imbécil, pero me río.
Una hamburguesa tan buena como costosa. Un tiempo de receso auditivo.
De regreso al escenario verde. Invito a los valencianos a escuchar a Dinosaur Jr. Uno de ellos me dice que es mucho ruido para él; sin embargo, me presume que acaba de comprarle una guitarra al baterista de Sonic Youth. Me lo comenta emocionado, y entonces ya no entiendo lo de la aversión al "ruido".
Dinosaur Jr. sale a escenario con Almost Ready ( título y letra paradójica para una banda que ha consolidado el sonido grunge por décadas). El aforo es incipiente: siguen treintones y prensa especilizada, solamente. Me doy cuenta que es un festival para jovencitos a los que llama más el sonido del momento que los grandes nombres del arbol genealógico del rock(seguidores de Interpol, ignorantes de Joy Division). A fin de cuentas, eso no tiene la mayor importancia, cuando de música se trata (ni de música ni de nada, en realidad. Son sólo afirmaciones petulantes).
Interpretan una versión de Boys don´t cry. Una lectura interesante: desgarrada, gritona, plana, apresurada, saturada de reverbs. Miel para abejas rockeras. El escenario se llena y así se mantiene a lo largo de la presentación. Pocos fans auténticos de la banda, en su mayoría escuchas accidentales (me incluyo), pero que agradecen el espectáculo.
El cuerpo ya comienza a acalambrarse. Otro litro de cerveza. Otro cigarro. Un breve descanso.
Ahora, los Klaxons: conjunto de moda, muy protegido por la crítica. Una de estas múltilples bandas "salvadoras" de la escena británica. Dicen que es New Wave. No veo el porque. No podemos entrar a la carpa. El lugar atiborrado. Los escuchamos desde afuera. El público eufórico. Se baila y se canta. Se baila y se baila. Las jovencitas, en pleno exorcismo, se ufanan de sus ajustados cuerpos, portando breves prendas, retando exitosamente a la gravedad. Magik y Golden Skans retumbaron por toda la carpa y sus alrededores. Muy rítmicos. Muy de fiesta. Muy potentes. Muy temerarios. Hay algo con los músicos debutantes de ahora que son como esos ejemplares exóticos de las ferias caninas: son cortos, feos, contrahechos, muy limitados; sin embargo, parece que ellos no lo saben y se muestran altivos, insolentes, retadores, como si tuvieran 15 años tocando para grandes públicos. Lo hacen muy bien, sin más, pero les basta para una mención especial, pasando sobre los ejemplares más tradicionales de la feria.
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